El número de Dios de José Luis Corral Lafuente

”El número de Dios” es una interesante novela ambientada en el siglo XIII, cuando llegan desde Europa importantes cambios respecto al mundo del arte y el concepto de luz lo inunda todo. Las catedrales románicas comenzarán a ser sustituidas por las del nuevo estilo gótico, aligeradas de muros y llenas de luz a través de rosetones y vidrieras de colores. Acercarnos a las vidas de los miembros de dos sagas de grandes artistas: los Rouen y los Rendol, resulta una magnífica excusa para contar los importantes cambios operados en la Castilla de este momento de la Edad Media, así como para acercarnos a la situación económica, al poder político en los reinados de Fernando III de Castilla y Alfonso X “El Sabio”, al poder de la Iglesia y a los conflictos sociales marcados por las relaciones entre los distintos reinos cristianos, la presencia de los musulmanes, las herejías...
Enrique Rouen, maestro de obras de origen francés, es el encargado de suceder a su tío en la construcción de la catedral de Burgos, y más tarde de realizar completo el proyecto de la catedral de León; dos buenos ejemplos del gótico hispano del siglo XIII. A través de este personaje, nos llegan los nuevos conceptos que priman en la construcción de las nuevas catedrales: edificios de una altura y esbeltez imposibles hasta el momento, más equilibrados y con un claro predominio de la luz sobre la piedra, gracias a aquellos que encontraron la armonía de la proporción en una simple relación matemática a la que llamaron “el número de Dios”.


Teresa Rendol, el otro personaje central, es una interesante mujer que hereda de su padre el gusto por la pintura y las ideas cátaras. Arnal Rendol, había huido de Francia con su esposa cuando se persiguió esta “herejía”; encontró en España un buen refugio donde guardar en secreto sus convicciones y pronto alcanzó renombre como maestro de pintura. Desde muy temprano, despertó en su hija Teresa el amor por la pintura y le enseñó todos los secretos de este arte en un momento en que, los enormes muros de las iglesias románicas, dejaban un importante puesto. El personaje de Teresa representa así una heroína clásica que sacrifica su propia vida a sus ideas, a su conciencia independiente. Una vida que perfila con su voluntad, como si de un fresco pictórico se tratara, y que sólo permite precisión y exactitud, porque en la pintura al fresco, como en la existencia, casi no nos está permitido borrar

Mis Comentarios
“El número de Dios” es una novela sobre la luz. La luz de las catedrales góticas que rasgan las paredes y sustituyen los muros del románico por las vidrieras policromadas e inundan los templos de una claridad desconocida. La luz que anuncia una nueva religiosidad, una nueva relación del hombre con dios. Es el alumbramiento de una nueva época, un período de claridad, el siglo XIII, en el que la mujer encontrará un lugar al sol.

La novela descansa sobre un gran fresco de la época, donde como un ruido de fondo, aparecen las cruzadas, la Reconquista, movimientos heréticos como los cátaros, la incipiente Inquisición; grandes figuras históricas como Leonor de Aquitania, o las luchas por el poder en los reinos cristianos. Es, también, una luminosa historia de amor entre Teresa y Enrique Rouen, maestro de obra de las catedrales de Burgos y León. Un amor pleno de pasión que crece a la par que los muros de las catedrales que construyen hasta apoderarse de la novela. Un amor que no conocerá otro límite que la conciencia, la obediencia cátara de Teresa. Estas creencias, más heredadas que propias, y la imposibilidad de descendencia hacen que sus caminos si bifurquen. O no... Tal vez el amor perviva entre los muros de las catedrales que ambos construyen. Acaso el amor y su obra se fundan en su vocación de permanencia como la muestra más sublime de espiritualidad del ser humano.


La novela es un material precioso para conocer el arte gótico, las técnicas de construcción de las catedrales, la pintura al fresco o la fabricación de las vidrieras. Las verdaderas protagonistas de esta novela son las catedrales góticas. “El número de Dios” se centra en la construcción de las catedrales de Burgos y León, para exponer la transmisión del secreto con que los constructores de la época erigían sus monumentales edificios. Esto permite al autor exponer un momento de transición en la historia del arte (la llegada a la Península del gótico), mostrar la amenaza que suponía la Inquisición, recrear las formas de vida de la época, y mostrar la situación de la mujer y el papel poco conocido que tuvo en la construcción y decoración de catedrales. En resumidas cuentas, la luz como cimiento del orden y del valor de las cosas, como principio creador.